El arte de pintar con la luz

El arte de pintar con la luz

Con el perfeccionamiento de las técnicas fotográficas, la invención de lentes más precisos y adaptación de mecanismos de iluminación en los aparatos fotográficos, la toma de un paisaje, rostro o cualquier otra escena, se convirtió en única. El arte de pintar con la luz, tomó características verdaderamente estéticas, pues cada fotógrafo fue desarrollando paulatinamente un estilo propio que le permitía expresarse del mismo modo que un pintor lo hace con su pincel.
En al década de los ochenta del siglo XIX, las técnicas de revelado fotográfico eran engorrosas y demoradas. A mediados de 1850, la técnica conocida como colodión húmedo, permitía revelar sobre una placa de vidrio que se impregnaba con nitrato de plata. Esta técnica para revelar las imágenes, finalmente serian sustituidas en 1888, cuando George Eastman, reveló al mundo una nueva cámara de fotografías. La conocida como Kodak ―empresa que sobrevivió a la voraz tecnificación del arte fotográfico por más de 120 años―, se constituiría en una de las de mayor venta y popularidad a nivel mundial. Su innovación consistió en la introducción de carretes de cinta para registrar las imágenes que luego se revelaban por medio de un procedimiento químico en laboratorio.

George Eastman


La fotografía a comienzos del siglo XX, fue un sustitutivo de la imagen en movimiento, previa invención de los hermanos Lumiere de su cinematógrafo. La fascinación que ejerce un fragmento de tiempo detenido, que recurriendo a una cita literaria de Julio Cortazar que ejemplifica muy bien esa relación fotografía-cine, nos dice: «como la fotografía el cuento ―comparando con el boxeo―, debe ganarse por nock-out, mientras que la novela es como el cine, puede ganarse por puntos».Por su ambición totalizadora el cine comparado con la fotografía, es muy bien metaforizado por el célebre escritor. Si bien se puede decir que el cine ha tenido una masiva aceptación, la fotografía por sus características de intimismo, sutileza y brevedad, no ha perdido su magia. Además una película, dentro del funcionamiento de la técnica del cinematógrafo, se compone de una sucesión de fotogramas. Por tal razón la fotografía y el cine vienen a ser algo así como primas hermanas.

La comunión de estas dos artes puede verse en la colaboración en diferentes producciones cinematográficas de fotógrafos destacados. Gregg Tolland, director de fotografía de Orson Welles en filmes como Citizen Kane, son muestra de la maestría técnica de este oficio; John Alcott, fotógrafo de Stanley Kubrick quien también lo era, hicieron juntos obras maestras como “Barry Lyndon”. Sven Nikvyst quien junto a Ingmar Bergman logró piezas de gran belleza como “Persona”. Otros directores fotógrafos son Ridley Scott, David Lynch, Dennis Hopper, Carlos Saura, Wim Wenders o Lenny Riefensthal, entre otros.

hermanos lumiere

Práctica de la retratística fotográfica

Luego de que la fotografía hubiera alcanzado su desarrollo como arte y técnica, a mediados del siglo XIX y comienzos del XX, empieza  a usarse en forma de expresión artística. La naciente clase burguesa, enriquecida por el avance imparable de la Revolución Industrial en Inglaterra, que poco a poco fue expandiéndose por Europa, en Francia donde nació y avanzó el nuevo arte de la fotografía, empezó a hacerse muy común la práctica de la retratística fotográfica.

Los pocos expertos en la nueva técnica de pintar con la luz, vieron crecer su negocio con prosperidad. Ya que nadie sabía de qué forma se lograba el prodigio, estos pioneros en el retrato, acudían a las residencias de los grandes señores burgueses, industriales, comerciantes, artistas, etc. El costo era lo suficientemente elevado para que el oficio de daguerrotipista se convirtiera en rentable. Así por toda Francia, Europa y años después en América, esta nueva clase social empezó a emerger.

Es posible hallar gracias a la magia de la Internet, archivos fotográficos de la primera mitad del siglo XIX, de personajes tan relevantes como Napoleón III, Honorato de Balzac, Frederic Chopin, Hector Berlioz, la reina Victoria de Inglaterra, Richard Wagner, Robert y Clara Schumann, Victor Hugo, Alexandre Dumas hijo, entre una larga galería de personalidades. Era un símbolo del estatus de poder y de importancia social de alguien, para costearse un daguerrotipo.

También principió a hacerse común la costumbre de fotografiar a los parientes muertos, en especial niños y jóvenes. La expectativa de vida por aquellos tiempos no sobrepasaba, por mucho, los sesenta o setenta años. Por esta razón un nuevo género conocido como Memento Mori, o fotografía mortuoria, cuyo nombre latino quiere refiere el viejo adagio, que durante las coronaciones de los emperadores en la antigua Roma se susurraba a su oído para que moderaran su arrogancia: «recuerda que eres mortal».

Esta técnica de retratar los muertos, generalmente en la residencia familiar, en la que se llevaban las ceremonias fúnebres, era bastante rentable, además que el modelo facilitaba el trabajo del fotógrafo. Existe un gran acervo de fotos de aquella época que nos muestran como la fotografía influencio de forma sustancial la manera de hacer en los ritos fúnebres.

Con la entrada del siglo XX, la costumbre de retratar los muertos cayó en desuso poco a poco, pues en la nueva semiótica de la imagen de las sociedades sofisticadas, se considera de mal gusto esta práctica fúnebre.