Técnicas de revelado fotográfico

Uno de los procesos más interesantes del mundo de la fotografía es el del revelado. Consiste en visibilizar la imagen registrada en una placa metálica o película de celulosa para permitir que pueda ser vista por medio de un proceso llamado positivado. Cuando se registra la imagen, esta puede verse en blanco y negro o negativo. Mediante un proceso químico, como aun siguen haciéndolo los muchos fotógrafos, se revela la imagen para poder apreciar todos sus matices y detalles. Pero como sucede este proceso, es lo que se tratará de explicar en este post.

Existen líquidos que efectúan este proceso y se conocen como reveladores. Con esta solución se produce la reacción química que permite hacer visibles unas partículas compuestas de plata oscura o haluros. Estos químicos en estado líquido conocidos como reveladores, son de diferente tipo para cada clase de película fotográfica:

-Reveladores de grano fino: actúan de manera lenta sobre la imagen registrada, evitando que las partículas de plata se agrupen para formar las imágenes.

-Reveladores de alto contraste: permiten revelar con gran definición y realce de imágenes para producir un efecto de proyección y relieve.

-Aceleradores: hacen mucho más corto el proceso de revelar  la imagen, hasta en una tercera parte de lo habitual.

-Baños de paro: estas soluciones detienen la reacción química que produce que la imagen sea visible.

-Fijadores: como su nombre lo indica estos químicos tiosulfato sódico y tiosulato amónico se encargan de hacer fijar la imagen en la película.

Luego, es preciso sumergir los negativos en un tanque de revelado en un cuarto completamente a oscuras pues si la luz solar los toca, las imágenes son veladas y se arruina totalmente el revelado. Enseguida las imágenes se depositan en discos en forma de espiral; bajo ninguna circunstancia se debe tocar la cinta pues los ácidos dañan el proceso. Al poner la película en el interior del tanque la luz ya puede ser encendida.

Para revelar la fotografía es preciso manipular el tiempo de revelado, agitando ligeramente la película. Luego se agrega una sustancia llamada baño de paro, este químico detiene la acción del revelador y tampoco puede ser expuesto a la luz. El liquido de fijado elimina las partículas fotosensibles en negativo dejándolas expuesta definitivamente, tal cual como se verá en la fotografía final. Tras esto, la fotografía debe lavarse bajo agua corriente para eliminar cualquier rastro de químicos o resultado de los pasos anteriores, teniendo en cuenta cambiar el agua constantemente. Finalmente se debe poder a secar al aire libre sujetando la película con ganchos.

Fotografía digital versus película

El avance en la técnica de relevado fotográfico durante el siglo XX, cambio dramáticamente la manera de concebir el concepto de fotografía. Al comienzo tomar una fotografía implicaba una tarea dispendiosa por cuanto exigía prácticamente que la persona a la que se iba a hacer la toma, permaneciera inmóvil durante un largo tiempo, mientras se registraba la imagen proyectada en la placa metálica. La invención de la película, redujo los tiempos, pero aun así, el riesgo de perdida de negativos por exposición o contacto con factores externos, hacía que un porcentaje de imágenes se perdían fuera alto.

El desarrollo de la tecnología de circuitos de estado solido como los microprocesadores, permitía simplificar el proceso haciendo que en pocos segundos todo el proceso estuviera completado. No sería sino hasta comienzos de la década de 2000, cuando las cámaras fotográficas digitales estarían al alcance de cualquier persona. Sin embargo entender este tipo de proceso es para muchas personas algo inexplicable y acaso, cuestión de magia.

En este sentido, un par de científicos Willard Boyle y George Smith, idearon una manera de simplificar y optimizar este intrincado proceso. Los científicos a fines de los años sesentas, consiguieron desarrollar el primer sensor CCD, elemento importante para el funcionamiento de las cámaras digitales. En pocas palabras, este dispositivo electrónico, capta la luz de la misma manera que lo hiciera en su tiempo la placa de metal del daguerrotipo o la película de celulosa de las cámaras de rollo, por medio de unos componentes fotosensibles celulares. Este descubrimiento, que en parte deriva de la teoría fotoeléctrica de Albert Einstein, les valió el premio Nobel de física a los dos científicos.

Este impresionante avance ha conseguido que hoy en día no solamente puedan fotografiarse con gran calidad cualquier tipo de objetos, aun en ausencia de luz por medio de flash. La capacidad de los componentes electrónicos hacen que en una simple cámara puedan tomarse varias fotografías apenas ocupando un espacio reducido en la memoria extraíble de una cámara o un teléfono celular.

El avance de las lentes cada vez más sofisticadas, la facilidad para manipular fotografías por medio de programas y el auge de la tecnología de Internet, hacen que en cualquier momento sea posible tomar una foto que puede ser impresa de inmediato o compartida con millones de personas a través del correo electrónico o una red social. Puede decirse que la fotografía en nuestro tiempo ha sufrido una revolución absoluta, haciéndose cada vez más democrática.