Michael Martin, retratos del desierto

Tal como en la película Diarios de Motocicleta, el fotógrafo Michael Martin, ha dedicado gran parte de su carrera a recorrer los desiertos con una cámara al hombro para registrar estos fascinantes parajes naturales. Nacido en 1963 en la ciudad de Munich, su gusto por los desiertos y todo su entorno, lo ha llevado a recorrer muchos de ellos sobre su moto BMW. Su pasión por los desiertos empezó desde muy joven, cuando se encontró en el desierto del Sahara al sur de Marruecos y la contemplación de las dunas lo dejo prendado para siempre.

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Ha recorrido los cinco continentes registrando en detalle estos lugares tenidos por inhóspitos e incluso temidos como sinónimo de muerte segura. Quizá sea por ignorancia que las personas piensan en los desiertos como tumbas de arena, por eso el trabajo de Martin es de vital importancia para acercarnos a un ecosistema poco conocido y malinterpretado. De este desconocimiento surgen seguramente las situaciones frecuentes de extravío en ellos por aventureros y turistas que los subestiman y nos hacen verlos como lugares peligrosos pese a su gran belleza, que en el admirable trabajo profesional de este fotógrafo alemán es un hecho palpable.

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Martin ha recorrido los cinco continentes y centenares de países en busca de la deslumbrante estética que la naturaleza consigue tallando con arena figuras, sombras y  perfiles de la mano del viento. Su lente ha captado el vasto desierto de Atacama en Chile, las agrestes colinas del Tibet, la grandeza del desierto del Gobi en Mongolia; los desiertos y sus habitantes en Namibia, Oman, Nigeria, Argelia, han sido capturados por Michael Martin para siempre en sus libros que pueden ser calificados sin temor, como memorias  gráficas de viaje. Cada rincón de un desierto tiene un espíritu propio, incluso los más inhóspitos y crueles, en los que pocos hombres han puesto un pie en ellos y han salido con vida para contarlo.

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Rostros de niñas, ancianos y pastores junto a sus camellos avanzando por el desierto en un crepúsculo eterno, sombras indefinidas como espíritus andando por las dunas mientras una impresionante e inclemente tormenta de arena se mueve en dirección al espectador, son unas pocas entre las miles de imágenes conseguidas por la habilidad técnica y gran sensibilidad estética del fotógrafo Michael Martin, uno de los pocos exponentes de este género tan extraño como sobrecogedor como puede llegar a ser el registro de los diferentes desiertos del planeta.

La fotografía más costosa del mundo

Una de las virtudes mayores de la fotografía es la captura de un instante fugaz, que se desvanecería en el tiempo si no fuera por obra de esta invención del ingenio humano. Muchos fotógrafos han conseguido instantáneas magnificas de instantes escasos y desconocidos para muchas personas de un hecho trascendente, de la intimidad de una celebridad, o sencillamente, de la vida de las personas que coexisten al mismo tiempo con los procesos más importantes de la historia de los pueblos. Hace un tiempo se supo que una fotografía en apariencia simple y corriente se había vendido como la más costosa jamás vendida en la historia.

Por ese afán del ser humano de categorizar cosas y objetos, las fotografías tampoco han conseguido escapar de esta costumbre. Hace unos años se supo que una instantánea de un fotógrafo llamado Andreas Gursky que registraba el río Rhin en un formato similar al del cinematógrafo, que tiene unas características que la acercan a la estética de la pintura geométrica y conceptual. Se llegó a registrar su precio en 4.3 millones de euros. Este artista, de la conocida como escuela de Dusseldorf, se ha especializado en lograr imágenes de gran lirismo y belleza, consiguiendo que algunos de sus trabajos sean tasados en cifras millonarias.

Cindy Sherman otra fotógrafa nacida en New Jersey, quien hizo estudios de artes visuales, sin embargo su inclinación inicial por la plástica, se convirtió en una inclinación por la fotografía, dadas sus limitaciones en distintos aspectos. Su foto titulada como Untitled#96 del año 1981, donde se está retratada una mujer vestida con un jersey escarlata y falda escocesa, pareciendo recrear en su memoria su antigua condición de escolar, fue tasada por un exorbitante precio de 3.9 millones de dólares.

Parece que esta competencia por convertir las obras de arte en objetos valiosos e inalcanzables para cualquier mortal, no cesa. Se supo que en el año 2012, una instantánea de la productora cinematográfica Paramount Pictures para conmemorar su centenario, en el que figuran 116 celebridades entre los que figuran 124 premios Oscar, incluyendo actores de la talla de Al Pacino, Robert de Niro, Jack Nicholson, Meryl Streep, Leonardo Di Caprio, Ben Kingsley, Harrison Ford; directores como Steven Spielberg, Martin Scorsese, incluso, cantantes como Justin Bieber, han conseguido que esta instantánea se halla posicionado dentro de este listado de algunos potosíes de la imagen llegando a ser tasada por la nada despreciable suma de 103 millones de dólares.

Fotografía y fashion

En el siglo XX el auge del espectáculo y todo aquello que se relaciona directamente con el tema, ha convertido a la fotografía en su aliada de primer orden. El cine, y su lazo de hermandad con este arte, ha hecho que todo gran fotógrafo tenga casi por razones de fuerza mayor, vínculo con todos los elementos que lo rodean: actores, escenografía, vestuario, utilería, etc. Los grandes directores tuvieron su fotógrafo de cabecera para resolver problemas técnicos relativos con la luz, el maquillaje y los aspectos ya mencionados. Grandes actrices como Audrey Hepburn, Elizabeth Taylor, Ingrid Bergman, entre muchas más, han tenido dobles roles como modelos y actrices.

Las revistas dedicadas a la moda, o tema fashión, cuyo ejemplo más relevante por ser pionera en esta clase de publicaciones como Playboy, fundada por Hugh Hefner a principios de los años sesentas y que hizo descollar a Marilyn Monroe como su primera modelo lanzando su carrera como oscura actriz en Hollywood a deslumbrante diva de las pantallas y los lentes de la industria fílmica. Luego de este rotundo éxito, no fueron pocos los empresarios y hombres de negocios que vieron en esta actividad una manera de hacer dinero de forma fácil y sin precisar grandes cantidades de dinero.

Distintas publicaciones entre las que destacan Vogue, Maxim, Cosmopolitan, Vanidades, Marie-Claire, etc., han tenido en sus portadas a mujeres célebres por su belleza, pero sobre todo a fotógrafos de gran trayectoria y profesionalismo. Entre algunos nombres podemos citar  varios:

Hetmut Newton: fotógrafo nacido en Alemania, quien consigue en su estilo fundir en un feliz sincretismo, erotismo, elegancia, sofisticación y técnica. Destacan a la manera del estilo propio del escritor francés Gustave Flaubert, la fascinación de este fotógrafo por captar los tacones de agujas. En su juventud, tuvo que huir del ascenso del totalitarismo nazi de los años treinta. Viajó por varias ciudades y países: Singapur, Australia, Londres, París y Nueva York. Trabajó con Elle y Vogue.

Richard Avedon: estadounidense, destacó como gran retratista donde trabajo consiguiendo romper estereotipos con respecto a la actitud que asumen los modelos al ser fotografiados. En su estilo tiene gran relevancia la técnica aplicada a la plástica y la expresividad de las imágenes que logra captar, siempre magistralmente.

David Lachapelle: estudia y luego se radica en Nueva York, donde entrará en contacto con personalidades de la talla de Andy Wharhol, quien decide contratarlo como fotógrafo para Interview. Justamente, será en el estilo del pintor icónico del Pop Art, que buscará inspiración para su trabajo. Por su lente han pasado desde Hilary Clinton, Britney Spears, hasta la reina del pop: Madonna.

Man Ray, fotógrafo del surrealismo

Man Ray, fotógrafo del surrealismo

El siglo XX con sus vanguardias y tendencias artísticas, produjo una generación de creadores que hicieron escuela con sus cambios radicales en las concepciones estéticas que estaban arraigadas. Man Ray, fue considerado uno de los más grandes representantes de la escuela conocida como surrealismo. Nacido en 1890 en una familia de inmigrantes ucranianos, su nombre de pila era Emanuel Radnitzky. Estudia bellas artes en la Facultad de San Francisco. Los conceptos del arte los aplicaba de manera holística e integral en cada una de sus incursiones, que no se limitaron a la fotografía. La obra de Man Ray, abarca desde la plástica, pasando por la poesía hasta la alquimia que conseguía tras la cámara.

Decisivo en su formación y su personalidad como artista, fue el encuentro con uno de las piedras capitales del surrealismo del siglo XX: Marcel Duchamp. Impulsado por el genial artista francés, se traslada a París, donde vivirá por una década, hasta el estallido de la segunda guerra mundial y la posterior invasión del monstruo de la Alemania Nazi en cabeza de Hitler de la bella . Man Ray, decide huir de semejante estrépito para conseguir calma e inspiración, es cuando llega a Hollywood, California, a comienzos de los años cuarenta hasta principios de los cincuenta.

Su encuentro con otro importante artista surrealista Jean Cocteau, forjó su manera de ver el mundo. Kiki de Montparnasse, con ella vivirá hasta finales de la década de los veinte. Ingresa a las filas del movimiento dadaísta. Man Ray buscó incesantemente dar forma a una nueva concepción de los cuerpos, el movimiento y la realidad. De ahí que explorase como ya se ha dicho con técnicas derivadas de la pintura, la escultura y el cine, para hallar una nueva ontología de la estética surrealista para aplicarla a la fotografía.

Existe una amplia gama de imágenes tomadas con el estilo ―en el concepto clásico de carácter, con que cada artista imprimía con su punzón al hacer su obra― irrepetible de Man Ray. Sería por él, que la fotografía tendría cabida dentro del círculo de las artes del movimiento modernista del siglo XX.  Figuras sinuosas de mujeres, expresando lo erótico con sus formas; objetos cargados de ontología surrealista y dadaísta, como una celebérrima plancha con punzones; también la imagen dramática de Marcel Proust, el novelista más grande del siglo XX en Francia, atravesado por gesto frío de la muerte.

La fotografía de Man Ray, aunque parezca común, es justamente por esa aparente uniformidad que se convierte en única, en un objeto estético con un significado que sólo puede ser hallado, o intuido, entendiendo el concepto estético del surrealismo.