Sady González, fotógrafo del Bogotazo

Durante los aciagos hechos acaecidos el 9 de abril de 1948 en Bogotá, en el testimonio de los sucesos que enlutaron al país en esa jornada, Sady González tuvo parte fundamental, además de la fortuna de dejar un registro por medio de su cámara para la historia. Para quienes no conocen el antecedente histórico de esa fecha trascendental para la historia de Colombia y Latinoamérica, huelga decir que Jorge Eliécer Gaitán era el político más importante del país. Líder de la oposición liberal que hacia contrapeso al poder conservador encabezado por Laureano Gómez, era un eminente abogado y caudillo que pretendía cambiar la política colombiana, haciendo del país un estado socialista en pro de las clases más oprimida de la década de los cuarentas.

Bogotá en 1948 era una ciudad que exhibía un patrimonio arquitectónico y urbanístico envidiable. Las fachadas de corte francés clásico, republicano y colonial, atraían a turistas y estudiosos de la historia y arquitectura de América Latina. Muchos incluso comparaban a la pequeña urbe, que apenas si podía compararse a la metrópoli que es hoy, con la Londres de las novelas de Dickens y Stevenson. Era una joya decorada con parques urbanos, museos, iglesias del siglo XVII y XVIII, quintas virreinales y haciendas suburbanas donde las clases poderosas que detentaban el poder, pasaban sus fines de semana y temporadas de recreo.

El fotógrafo Sady González nació en Bogotá en 1913. Sus primeros oficios en el arte de la fotografía comenzaron cuando hacia fotos para registrar las cédulas de ciudadanía. Luego ingresó a diarios tan importantes como El Tiempo, El Siglo, El Liberal y La Razón. Hizo parte del Círculo de Reporteros Gráficos de Bogotá. La calidad de sus registro fotográficos las hizo conocidas internacionalmente por revistas como Time y Life.

El 9 de abril de 1948, Sady González como muchos otros ciudadanos, se encontraba seguramente tomando un almuerzo o un café, en los cientos de locales que tradicionalmente acogen a los bogotanos que suelen departir y tertuliar en ellos. A la una y cinco de la tarde, cuatro disparos sonaron en la esquina de la carrera séptima con Avenida Jiménez. Gaitán caía asesinado vilmente, partiendo en dos la historia del país. Inmediatamente las gentes empezaron a llegar presa de la indignación; lincharon al supuesto asesino arrastrando su cadáver hasta el palacio presidencial, intentando luego tomar el poder; el ejercito declaró el estado de sitio y la gente empezó a saquear locales: Bogotá ardió y Sady González registró con su cámara, con un estilo propio, lleno de franqueza e intimismo dramático, aquella triste fecha en la historia de Colombia.