Programas para edición fotográfica

Con el auge de la informática, diferentes programadores empezaron a idear software para conseguir que las fotografías tengan una mejor impresión. Desde luego que la falta de pericia técnica en lo que concierne a conseguir una foto distinta a las comunes, con una luz, perspectiva, foco y distancia especificas, podría decirse, que depende en un alto porcentaje de las habilidades del fotógrafo. Sin embargo no todas las personas lo logran, por esa razón se han comercializado estas herramientas.

Existen muchos, podría decirse que un puñado de programas, que consiguen maravillas en una sencilla foto opaca, sin luz o deteriorada. Hay que tener en cuenta que un software de esta naturaleza, aun cuando sea muy avanzado, no reemplazará nunca las habilidades de quien conoce la fotografía técnicamente desde su interior. Un profesional deberá hacerlo para que los resultados sean óptimos, de lo contrario, poco será lo que hayamos conseguido al intentar alterar nuestra fotografía.

El más común de todos, podríamos decir que es Adobe Photoshop. Desarrollado como parte de un paquete de productos de la compañía Adobe, este software permite alterar diferentes elementos de una imagen. Por ejemplo el usuario puede alterar el color de los ojos de una fotografía, cambiar el entorno, reducir detalles mínimos como manchas en el original o tonos demasiado ocres o poco vividos.

Este programa  es uno de los más populares del mercado. Debe tenerse en cuenta que como cualquier programa la mayor parte de las versiones que circulan por la red son beta, o versiones de prueba; estas estrategias reducen el riesgo de instalar software potencialmente peligroso o fakes para efectuar prácticas de phishing, pues si el programa se ha adquirido legalmente, el riesgo de ser atacado o de perder y filtrar información valiosa se reduce considerablemente de de esta manera.

Existe otro programa que no es muy usado por el grueso de los usuarios, ya que la plataforma es poco conocida con respecto a los productos de Microsoft como Windows. Se trata de GIMP, desarrollado a mediados de los años 90, se convirtió en una herramienta fundamental para los usuarios del sistema operativo Linux. Posee varias herramientas de edición que lo hacen muy atractivo. Se pueden superponer colores, texturas, tonos, textos y de igual manera permite exportar archivos desde la plataforma de Photoshop.
Sin embargo, como se ha dicho al principio, su talón de Aquiles radica en la poca familiaridad que al momento de ejecutarlo tiene el público en general, pues el sistema operativo Linux no se ha masificado tanto como Windows.