La fotografía digital 1

La fotografía digital

 

Desde los inicios de la modernidad, los artistas empezaron a hacer experimentos con la luz. Los pintores del renacimiento pero especialmente Leonardo Da Vinci, hicieron distintas pruebas con un artefacto conocido como cámara oscura. Este objeto consiste en una caja o cuarto completamente aislado de la luz externa en la cual se hace un orificio por el cual entra un haz de luz exterior. Este haz al proyectarse contra una de las paredes de la cámara proyectará virtualmente las imágenes exteriores pero en sentido inverso y con una opacidad evidente. Se sabe que ya en el siglo IV antes de Cristo, el filósofo Aristóteles ya conocía este artefacto pero sería hasta un milenio después en que los maestros de la pintura renacentista experimentarían con esta técnica.

Jan Van Eyck en su célebre cuadro que representa al matrimonio Arnolfini, según estudios realizados, aplicó la técnica de pintura de acuerdo a las proporciones dadas por la imagen que le revelaba la cámara oscura. Su estilo pictórico parece confirmarlo, pues eso se deduce de las distancias, la luz, las sombras y el conjunto de su obra maestra. No solo pintores renacentistas empezaron a jugar con la luz para hacer cada vez más real en todo el sentido de la palabra a los personajes, escenas y texturas. También pintores flamencos del barroco como Rembrandt han dejado luces sobre estos intentos de jugar con la luz.

Hemos dicho antes en este blog que la pintura fue uno de los primeros intentos de registrar con verosimilitud el mundo, milenios antes que la fotografía. Hacer vivir la realidad lo más cercana posible a la vida. Pero la fotografía fue la técnica que al final lo conseguiría. Desde los inicios de Daguerre con su técnica de registrar las imágenes, quedó claro que había nacido un arte con características propias. Entrado el siglo XX, las élites dejaron de tener el privilegio de la posesión de los aparatos de fotografía. Cada vez más se redujo la brecha para acceder al nuevo arte.

Pasados los cincuentas, con la tecnificación de la fotografía, el rollo imperaba en el oficio tanto del profesional como del aficionado. Faltaba otro salto tecnológico  para que el hombre de a pie tuviera la oportunidad de ser potencialmente un experto. Con la masificación de los aparatos de fotografía, el avance de las técnicas de registro y almacenamiento y la miniaturización, la entrada triunfal de las cámaras digitales llegó por fin a fines de los años noventa.