Fotografía documental

La fotografía documental intenta registrar el mundo y el entorno con la mayor precisión posible. Por medio de la foto que adquiere su carácter de documento, se registra la sociedad, el entorno y el mundo en general. En este caso el estilo del autor tiene gran importancia puesto que refleja su modo de ver la realidad que en el caso de otro tipo de fotografía, como la artística, donde el enfoque y la intención principal es lo estético por encima de cualquier otra cosa. Aquí prima el documento en el que se constituye la foto y la mirada del autor.

Se puede decir que al comienzo, la fotografía documental era mucho más objetiva que ahora, pues las técnicas de manipulación de imagen por medio de programas, ciertamente afectan la originalidad y el realismo de la fotografía al ser alterada. Un pionero en esta modalidad de fotografía fue el francés Eugene Agtet, quien fuera comisionado por el gobierno de la época en 1898 para registrar los diferentes aspectos de la vida parisina del siglo XIX. “Topografía del viejo París”, “París pintoresco” y “El viejo París” fueron sus trabajos más importantes.

La naturalidad es una constante en el trabajo de este fotógrafo, pues la intención inicial de la fotografía documental es justamente ser lo más fiel posible a las escenas y personajes que se encuentran en la realidad. La espontaneidad y la naturalidad de la iluminación hacen de estas fotografías un retrato imperecedero para la historia de la París de fines de siglo XIX.

Ya en el siglo XX, la agencia Magnum, fundada por Robert Capa, Cartier-Bresson y otros fotógrafos, empezó a nutrir el acervo de imágenes con gran realismo. La cantidad y variedad de fotografías que nutren este archivo, abarca diferentes temas: desde lo político, social, familiar, criminal, etc. Su neutralidad y estilo objetivo, hacen que esta galería sea una de las más vastas, que en realidad cumplen con el cometido y hacen honor al género fotográfico documental.

A principios de los años cincuentas y sesentas, los fotógrafos en Estados Unidos rehicieron el concepto de fotografía documentalista. El estilo de estos fotógrafos se enfocaba en contraposición dinámica de contrastes: altos y bajos, luz y sombras, etc. En la década de los sesentas este estilo alcanzaría un alto grado de sofisticación con unas imágenes de gran franqueza sicológica que impactan al espectador, que por momentos confunde el objeto con la realidad que registra.