Fotografía de producto

Dentro de las estrategias comerciales del campo de la publicidad la fotografía de producto es un tipo de registro que ha tenido un gran auge en las últimas décadas. Consistente en hacer tomas de productos de distinto tipo: desde automóviles. Equipos electrónicos, ropa, zapatos o alimentos, pretende seducir con los sentidos al potencial cliente para que tome la decisión más adecuada a sus necesidades. Es importante registrar con fidelidad, realismo, dando siempre una impresión de espontaneidad para que el producto registre bien. Aunque parezca mucho más sencilla que la fotografía convencional con modelos, es tal vez mucho más compleja por otros factores derivados.

Es preciso tener en cuenta distintos factores como el producto en cuestión, la iluminación, la manipulación, los efectos que se quieren conseguir para hacerlo más atractivo como la luz, la textura, el color, el aspecto, etc. Puede parecer exagerado pero el registro desde diferentes ángulos, iluminaciones, incluso maquillajes al objeto, requieren cantidades de trabajo para el fotógrafo, por tanto, puede salir costoso. Muchas veces una toma desfavorable puede arruinar una campaña completa por no tener la paciencia o el tiempo necesario para registrar determinado ángulo, foco, distancia, textura u otro factor insignificante en apariencia.

Existen productos de gran complejidad para ser fotografiados. Por ejemplo, la fotografía de alimentos requiere la intervención de personal experto en manipulación de alimentos, así como un fotógrafo con experiencia específica en este producto. En estos casos, algunas veces es necesario tener un experto en “maquillaje” para digamos, dar la impresión al observador del dorado perfecto de un pollo o la frescura de una ensalada o una fruta. Algunas veces es preciso recurrir a situaciones que pueden parecer ridículas pero en el proceso de hacer la foto perfecta son completamente justificables, como dorar un pollo rápidamente con la ayuda de un soplete o salpicar con agua lechugas para dar la apariencia de frescor.

Los colores y texturas varían de un ambiente a otro. Una pieza de marroquinería, un traje, un mueble o un automóvil, pueden llegar a verse diferentes por el solo hecho de tener una capa de polvo, estar fuera del foco de luz, con mucha o poca potencia de lámparas o con un fondo que tenga un registro de color desfavorable. Por tal razón la fotografía de producto no es una modalidad tan común y sencilla como parece; requiere conocer elementos de mínima técnica especializada en publicidad para que se obtengan los mejores resultados con el producto a promover.